Meditación y Neurociencia

Los diferentes estudios neurocientíficos subrayan que cuando meditamos varias áreas del cerebro se activan. La activación más pronunciada se produce en la corteza prefrontal porque cuando meditamos estamos enfocando nuestra atención en algo – ya sea el cuerpo, la respiración, sensaciones… A mayor activación la corteza prefontral, al igual que un músculo que se ejerce, esta área cambia.


Los neurocientíficos utilizan esta analogía para describir la forma en que el cerebro cambia. Cuando ejercitamos un músculo éste se vuelve más grande y más denso en la masa muscular. De manera similar, cuando ejercitamos cualquier parte del cerebro, como ocurre cuando meditamos, ésta se vuelve más grande y más densida de masa neuronal – materia gris. Este fenómeno se conoce como neuroplasticidad y describe cómo el cerebro cambia a lo largo de nuestra vida.


La meditación reduce el estrés y la ansiedad. Las personas con ansiedad, depresión o estrés presentan mucha activación de la zona prefrontal derecha del córtex. Sin embargo, las personas contentas y habitualmente relajadas (que las hay) presentan mayor actividad en el lado izquierdo.


Los estudios llevados a cabo por numerosos organismos, desde la Asociación Americana de Psiquiatría o el National Centre for Biotechnology, han demostrado que tras meditar durante ocho semanas se produce un aumento en la activación de la zona izquierda del córtex en individuos que, antes de iniciar la práctica, tenían más activada la zona derecha.También han detectado una reducción de la materia gris en aquellas zonas relacionadas con el estrés y la ansiedad.


Por otro lado, un estudio realizado en el hospital John Hopkings con 3515 participantes concluyó que el efecto de la práctica de Mindfulness sobre el estrés y la ansiedad era comparable al efecto de los antidepresivos.


La amígdala es una parte del cerebro que juega un papel clave en el procesamiento y grabación de las emociones, especialmente del miedo. La amígdala está directamente involucrada en las reacciones ansiosas de lucha o huye. Varios científicos han encontrado indicios de que la meditación influye en la amígdala reduciendo su tamaño y actividad. Estos datos nos ayudan a comprender por qué al introducir la meditación y la atención plena en nuestra vida comenzamos a experimentar serenidad y
calma.


Los meditadores muestran un mayor grosor en zonas del cerebro relacionadas con la atención, la memoria de trabajo, la toma de decisiones y la resolución de problemas. Este aumento del grosor es proporcional al tiempo invertido en la práctica. La memoria de trabajo es una de ellas y tiene que ver con nuestra capacidad de satisfacer demandas y regular las emociones.


La meditación aumenta el volumen de las áreas cerebrales relacionadas con las emociones (el hipocampo, la corteza órbito-frontal, el tálamo y el giro temporal inferior). Las personas que meditan de forma regular tienen mayor habilidad para cultivar emociones positivas. El hecho de ser capaz de mantener cierta estabilidad emocional nos permite afrontar con mayor fortaleza los imprevistos de la vida, ejecutar con mayor efectividad nuestras tareas y relacionarnos de forma más sana
y eficaz con quienes nos rodean, lo que termina redundando en una mayor sensación de bienestar.

Publicado por Mindfulness Cotidiano

Clases de Mindfulness.

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